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Comunicación, publicidad y marketing

Marcas vs Bloggers ¿quién contamina a quién?

Los lectores, cuando buscan información sobre un producto, esperan saber si funciona o no, qué calidad tiene o si merece la pena invertir en ello. Leer un medio tradicional garantiza (a no ser que se diga lo contrario) independencia. Al fin y al cabo, los periodistas percibimos un sueldo a final de mes, se hable bien, mal o regular sobre una marca. En la actualidad, las marcas, además de publicidad, necesitan defensores de sus productos; escaparates con poder para influenciar en los lectores. Ahora bien, ¿existe honestidad por parte de las marcas? ¿y de l@s bloggers?. Es obvio que, con estas alianzas, las marcas esperan aumentar el ROI y los blogueros aumentar su capacidad de influencia, pero en esta relación a tres, los lectores necesitan de opiniones sinceras en las que se alaben productos o servicios por su calidad, no por un trueque. Y si es el caso, que se diga. El éxito pasa la sinceridad y alinear los activos y valores de una marca con la filosofía y línea editorial de los bloggers. Los lectores no son tontos.

La cantidad de información que manejamos cada día es inabarcable. Quizá por eso el mundo se divide entre los que consideran que tendemos al olvido como mecanismo de defensa, y los que creen que guardar recuerdos es la principal ventaja para actuar con rigor. Sea como sea, el consumidor está optimizando sus ideas de forma constante. Las marcas lo saben, y están elaborando estrategias que generen contenidos útiles y relevantes para los clientes con la intención de generar confianza y credibilidad. El 70% de la información que hay en la red la generan los consumidores, una información que cada dos años se duplica, generando un auténtico tsunami de influenciación en otros compradores.

a principios de 2013, casi 17 millones de españoles visitaron algún blog desde sus ordenadores, según datos de comScore. Una cifra interesante para marcas y empresas que ya no sólo no se muestran escépticas ante este medio, sino que entienden su importancia y establecen relación con los blogueros con el fin de dar a conocer sus iniciativas. Para ello, ni todos los bloggers valen, ni las estrategias sibilinas pasan desapercibidas por los consumidores, de ahí que cada vez sea más necesario que ambas partes apuesten por algo tan de moda como la transparencia y no escondan la relación establecida entre ellos, es decir, que las marcas tienen el dinero y los creadores de contenido tienen el público. Al fin y al cabo, esta relación de simbiosis favorece a ambas partes: por un lado, mientras los blogueros que se asocian a determinadas compañías consiguen aumentar su estatus social, las marcas alcanzan a audiencias segmentadas que los bloggers tienen.

El 62% de los blogueros reconoce haber hablado negativamente sobre una marca, un ratio que alcanza el 100% y el 90% en el caso de los blogueros te tecnología y motor, respectivamente. Por su parte, el 55% de los que hablan sobre gastronomía nunca han hablado negativamente sobre una marca, seguidos de cerca por los blogueros de moda y belleza, con un 48%. Quizá parte de estas críticas puedan venir de no haber establecido una estrategia ‘limpia’. Es decir, una marca puede invertir una cantidad de dinero en llevar a unos influencers a cenar, viajar o probar un nuevo modelo de coche para que entren en contacto con determinada marca, pero eso no debe condicionar la opinión de éstos, ni comprar menciones o posts en tono positivo. Si las marcas quieren generar contenido sincero deberían poner las cartas bocarriba; es decir, envolviendo al bloguero en una experiencia pero sin obligar a escribir, tuitear o publicar en pinterest a quienes participen en ella, al margen de los incentivos que pueda haber.

Los prescriptores han existido siempre. De hecho, cuando una marca presentaba un producto de belleza antes de que incluso existiera internet, ya invitada a redactores, profesionales del sector o celebrities con el objetivo de crear reputación positiva de la marca en cuestión. Ahora ocurre lo mismo, pero el plantel de invitados se ha ampliado con los bloggers porque ell@s también son prescriptores. Ahora bien, esto no debería obligarlos a hablar de la marca después. ¿Quién quiere leer post de fiestas y eventos de presentación de, por ejemplo, un perfume?. Si el contenido no va más allá del “me han invitado”, la relación entre ambas partes no será más que un relleno para la foto.

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Esta entrada fue publicada en 10 julio, 2013 por y etiquetada con , , , , , , , .
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